La actriz
Verónica suele hacer un silencio antes de pronunciar su última palabra. Esto solo ocurre cuando está enojada. Cuando está feliz, sus palabras se deslizan sobre el papel con una delicia tal que todos sus escritores se contagian de ella y escriben de un tirón, sin siquiera respirar. Como contraparte, el lector va leyendo sin percatarse de nada, como si se tratara de una y única palabra, larga pero placentera: felicidad.
A pesar de todo, el silencio que antecede a las tormentas de Verónica, también gustan, al grado de que todos nos cogemos bien fuerte de nuestros sillones, y vamos a la siguiente palabra de ella, la última.
A pesar de todo, el silencio que antecede a las tormentas de Verónica, también gustan, al grado de que todos nos cogemos bien fuerte de nuestros sillones, y vamos a la siguiente palabra de ella, la última.






5 comentarios:
Me gustó hasta la "tetona"
;-)
Silence speaks louder than words
Un poco tarde, un poco de olvido y otro de al rato respondo arrastrado por otras tareas, me han dejado sin voz de agradecimiento,Raquel y Silvia. Disculpas.
Había un compañero de estudios que le gustaba deformar los refranes y decía algo así como: "Cuando las palabras no son mejores que el silencio, es mejor cerra la boca", pero bueno, en su voz sonaba muy divertido.
Saludos :-)
la última es siempre la esperada
más que sus antecesoras
las palabras ametrallan si uno está pajaroneando
Me gustó este relato ranito, tiene su ingenio y gustillo
besos y buena semana:)
que rico leerte nuevamente por allá
Buenos días jose Luís. Tienes mi reseña al capítulo de Cienmanos en el cual has participado hoy en :
http://demispalabrasylasvuestras.blogspot.com/2012/01/noticia-cienmanos-capitulo-dicisiete.html
¡Espero que te guste!.
Un beso.
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