Noches de ronda
dile que la quiero
dile que me muero de tanto esperar
A. Laradile que me muero de tanto esperar
La penumbra, el callejón, el asalto, ¿por qué a él?. Fortuito crujir del cajón, la rata, el descuido: la lucha, el desarme, el disparo.
El arma ajena ahora en su mano, la adrenalina y aquellos ojos de incredulidad repetidos mil veces lo mantuvieron despierto aquella noche, a la que siguió otra de callejoneada, y luego otra y otro... Y luego el sitio fue lo de menos; más bien, entre más expuesto a la vista, más deleitable. Al tiempo, los amigos le ofrecieron dinero, se hizo famoso.
Ahora, por las mañanas, espera el siguiente encargo, con sangre de corazón rondando como un fuego en la mano.
imagen: sin título/Luis Felipe González @ www.artelista.com






3 comentarios:
que buen micro!!!
me gustan estos asaltos bruscos que llevan a elucubrar acciones y emociones en vértigo
besos y felicitaciones
Me encanta que puebles los hechos al igual que poblaste el escenario; los sustantivos combinados sugieren las acciones también. Queda redonda esa noche de ronda en la que él da un giro brutal a su vida.
Gracias, Elisa y wastedcherry. Un honor de palabras viniendo de ustedes. Sustantivemos la vida :-)
Besos y abrazos
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